jueves, 23 de julio de 2020

VOCES




Compañía
Samuel Beckett

Una voz llega a alguien en la oscuridad. Imaginar
A alguien boca arriba en la oscuridad. Lo nota por la presión en la espalda y los cambios de la oscuridad, cuando cierra los ojos y de nuevo cuando los abre. Sólo se puede verificar una ínfima parte de lo dicho. Como, por ejemplo, cuando oye: «Estás boca arriba en la oscuridad». Entonces ha de admitir la verdad de lo dicho. Pero la mayor parte, con mucho, de lo dicho no se puede verificar. Como, por ejemplo, cuando oye: «Viste la luz por primera vez tal y cual día y ahora estás boca arriba en la oscuridad.» Estratagema, tal vez, destinada a hacer recaer sobre lo primero la irrefutabilidad de lo segundo. Tal es, pues, la proposición. A alguien boca arriba en la oscuridad una voz habla de un pasado. Con alusiones ocasionales a un presente y, con menor frecuencia, a un futuro, como por ejemplo: «Acabarás tal como estás ahora.» Y en otra oscuridad o en la misma otro imaginándolo todo para hacerse comprender. Déjalo rápido.

El uso de la segunda persona caracteriza a la voz. El de la tercera al otro. Si también él pudiera hablar a aquel a quien habla la voz, habría un tercero. Pero no puede. No podrá. No puedes. No podrás.